La Nación-Chile • Chile, mayo 13 de 2013

Resolución judicial por femicidio frustrado es premidada por equidad de género

Una sentencia a 10 años y un día de presidio por el delito de femicidio frustrado, que impuso el Tribunal Oral en lo Penal de Angol, fue nominado a la categoría “Mallete” de los Premios Género y Justicia al Descubierto. El condenado provocó graves lesiones a su conviviente, en la ciudad de Victoria.

Un fallo por femicidio frustrado, que impuso el Tribunal Oral en lo Penal de Angol a un hombre que provocó graves lesiones a su conviviente, fue nominado a la categoría “Mallete” de los Premios Género y Justicia al Descubierto.

Se trata de una sentencia de 10 años y un día de presidio, dictada en febrero de 2013, a un hombre que provocó graves lesiones a su conviviente, tras golpearla en la cabeza con un objeto contundente mientras dormía, en la ciudad de Victoria.

El caso fue llevado a juicio por el fiscal adjunto de Victoria, Raúl Espinoza, quien valoró la nominación de la resolución judicial, describiéndola como “una mezcla de sensaciones”.

“Por una parte mucha sorpresa e incredulidad ya que nunca pensé la relevancia que tenía el caso en particular, por otra parte satisfacción ya que se trató de un trabajo necesariamente colectivo que, tal como se demostró, resultó bien hecho. Finalmente hay una suerte de sentimientos encontrados, uno no puede alegrarse del hecho de que la desgracia de una persona se transforme en un logro personal o grupal”, explicó.

GÉNERO Y JUSTICIA AL DESCUBIERTO
Los Premios Género y Justicia al Descubierto fueron creados por la organización Women's Link Worldwide teniendo en cuenta que en todos los países -sin importar su sistema político, tradiciones o creencias religiosas- los comentarios de jueces o juezas, cortes y tribunales tienen una influencia enorme sobre el sentido de justicia y la vida diaria de todas las personas.

Para la edición 2013 fueron nominadas 40 resoluciones de distintos países. De Chile la única en competencia es la obtenida por el fiscal Raúl Espinoza en el Tribunal Oral de Angol.

Los tres pronunciamientos o decisiones más sexistas reciben “Garrote” de bronce, plata y oro; y los tres pronunciamientos o decisiones que más promuevan la equidad de género, reciben “Mallete” de bronce, plata y oro.

También se entrega un premio especial a los pronunciamientos que obtengan la mayor votación del público, a través de la página web de la Womens Link Wolrdwide.

LA GOLPEÓ MIENTRAS DORMÍA
Durante la noche del 29 de junio de 2012 y la madrugada del 30 de junio de 2012, A.V.C. estaba en su domicilio junto a su pareja Javier Sebastián Parra Godoy cuando éste, aprovechando que ella dormía, la golpeó con un elemento contundente en su cabeza. A causa del golpe la víctima sufrió un traumatismo craneal, así como diferentes contusiones y fracturas. Dichas lesiones fueron calificadas médicamente como graves y que, de no haber recibido atención médica oportuna, hubiesen provocado el fallecimiento de la agredida.

El 5 de febrero de 2013, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Angol dictó sentencia en el juicio seguido en contra el hombre, por el delito de femicidio cometido contra la víctima, quien fue gravemente lesionada en su cráneo.

En su sentencia, los jueces hacen referencia explícita a que se trata de un caso de violencia de género. El tribunal concluye que el hombre ha actuado siguiendo prácticas tradicionales que consideran a la mujer como subordinada y que perpetúan estereotipos de violencia y coacción.

Igualmente, consideran que en estos casos se deben aplicar instrumentos internacionales de derechos humanos de las mujeres como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Convención Belem do Pará) y las recomendaciones generales del Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).

El fiscal Raúl Espinoza detalló que la principal dificultad del caso fue la ausencia de evidencia directa. “Las únicas dos personas que pudieron haber servido de testigos presenciales de los hechos eran el hijo de la víctima, un niño de 12 años de edad que padece de un síndrome autista y una discapacidad intelectual severa que le impiden darse a entender mediante el uso de la palabra, y la propia afectada, quien estaba durmiendo al momento de producirse el ataque y sufrió un daño neuronal que le imposibilita recordar lo que ocurrió. Por eso tuvimos que construir el caso en base a prueba indiciaria, armar un verdadero rompecabezas que finalmente nos permitió acreditar todas las aseveraciones de la Fiscalía”, valoró el persecutor.

 

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