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    Una experiencia que cambió mi vida

    Isoke Eridani comparte su experiencia como voluntaria de Women's Link en el año 2017 y los motivos que le llevaron a convertirse en donante de la organización

    Una experiencia que cambió mi vida Isoke Eridani (abajo a la izquierda) junto a otras compañeras durante sus prácticas en el año 2017 en la oficina de Madrid de Women's Link © Isoke Eridani

    En el verano de 2017, crucé el océano a un país diferente, lejos de mi familia y amigos en el norte de California, lista para embarcarme en la que sería una de las experiencias más impactantes de mi vida hasta ese momento. Me golpeó una ola de calor en cuanto crucé las puertas del aeropuerto de Madrid con mis maletas. Caminando por las calles de camino al apartamento que había alquilado para el verano, me vi rodeada de la arquitectura más antigua que cualquier otra que hubiera visto en las ciudades más históricas de California, y de los melodiosos sonidos de un idioma muy diferente al mío, el inglés. Sin embargo, durante mis prácticas en Women’s Link aprendí pronto que al menos una cosa es compartida entre mi hogar y España: la presencia de la violencia de género.

    Como mujer negra, siempre he sabido que mi género y el color de mi piel afectan al trato que recibo de los demás. Durante mis prácticas, mientras investigaba casos legales de todo el mundo, vi cómo las mujeres son abandonadas y maltratadas por los sistemas judiciales, sociales y sanitarios de los que dependen cuando están en situaciones de mayor vulnerabilidad. Fue preocupante leer casos sobre discriminación de género, falta de acceso a derechos sexuales y reproductivos y violencia obstétrica sabiendo que las víctimas nunca obtuvieron justicia. Sin embargo, esta experiencia también me hizo ver la importancia de los precedentes legales que establece Women’s Link, permitiendo crear olas de cambio en nuestros sistemas legales y en las sociedades en general.

    Mis prácticas en Women’s Link fueron, sin duda, una de las experiencias más importantes de mi vida. Como estudiante de ciencias sociales, durante la universidad había trabajado principalmente como asistente de investigación. Aunque me interesaba el trabajo, había algo que me faltaba en todos esos trabajos anteriores: el impacto. Me sentía demasiado alejada del problema o de la diferencia que mi trabajo podía tener en el mundo que me rodeaba. Pero en Women’s Link, podía relacionar el trabajo que hacía apoyando a las abogadas y defensoras de derechos humanos con el impacto en la lucha por los derechos de las mujeres.

    Estas prácticas consolidaron mi deseo de trabajar en el ámbito de los derechos humanos y me ayudaron a decidirme a estudiar un máster en derechos humanos después de graduarme. Vi el poder que puede tener el derecho en manos de activistas. También se convirtió en mi ideal de lugar de trabajo, definiendo las características que me esforcé por encontrar en mis siguientes empleos: colaboración, pasión y un gran equipo. Fue muy estimulante trabajar con tantas mujeres que se apasionaban por el trabajo que hacían, no sólo por las mujeres a las que representaban, sino también por ellas mismas, porque no importa de dónde seas, cualquiera de nosotras puede verse afectada por la violencia de género y la discriminación. Encontré el apoyo y la comprensión del equipo para hacer frente a los temas difíciles y trágicos que estuve investigando durante mis prácticas.

    Hace un año, decidí empezar a hacer donaciones mensuales para apoyar una causa en la que creía. Quería apoyar a una causa muy necesaria y que, además, mi donación tuviera un gran impacto. Cuando empecé a buscar opciones para donar de forma responsable, pensé en algunos criterios: quería que la organización trabajara en una causa que fuera relevante para mí, que destinara la mayor parte de mi donación a esa causa y que ofreciera una solución duradera.

    Cuando miré esta lista de criterios, supe la respuesta sin tan siquiera tener que investigar: Women’s Link. Sabía que podía confiar en que mi donación apoyaría la lucha global por los derechos de las mujeres y las niñas, y que tendría un impacto duradero en muchas personas. Si, como yo, tú también quieres donar para apoyar la lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo, puedes hacerlo aquí.

    Si a ti también te interesan los derechos de las mujeres y las niñas, puedes consultar en la web de Women's Link cómo ser voluntaria del área legal. 

    Isoke creció en Sacramento, California. Tiene una licenciatura en Lengua y Psicología en la Universidad de Chicago, y un Máster en Estudios Europeos y Derecho Internacional de los Derechos Humanos en la Universidad Saarland , Saarbrücken (Alemania). En 2017 realizó prácticas en Women’s Link Worldwide. En la actualidad, Isoke vive en Alemania con su marido y trabaja como editora en McKinsey & Company. 

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